El lunes acabó el plazo de continuidad obtenido por el director de seguridad del FC Barcelona, Xavier Martorell, gracias a su influencia política. Aunque había sido uno de los hombres de confianza del presidente anterior, Joan Laporta, el responsable de seguridad era uno de los primeros candidatos a salir del club, tanto por haber protagonizado una gestión con lagunas y conflictos como por su implicación en asuntos tan delicados como los espionajes a los vicepresidentes. Sin embargo, según ha publicado el semanario El Triangle, “un importante miembro de CIU telefoneó a Sandro Rosell para pedirle que mantuviera a Martorell en el cargo hasta el 28 de noviembre”. Al parecer, Rosell accedió con la sensación de que más tarde podría cobrarse el favor de cara a sus intereses de revocar el proyecto de recalificación del Miniestadi con la nueva administración surgida de las elecciones. En las juntas del club se ha analizado su continuidad pero nunca se ha tomado una decisión. Xavier Martorell, no hay que olvidarlo, también era hombre de confianza del ex director general Joan Oliver. El semanario recuerda que incluso su nombramiento pudo ser irregular debido a “obstáculos legales. La Ley del Deporte obliga los clubs de Primera y de Segunda División a tener la figura de jefe de seguridad y de director de seguridad. Para ocupar este segundo lugar, hace falta una acreditación especial del Ministerio del Interior, que Martorell no tiene. Además, la ley considera esta carencia una falta muy grave que a un club como el Barça le puede suponer la máxima sanción, que supera los 600.000 euros. Aún así, en enero del 2008, fue nombrado ‘director de seguridad corporativa del FC Barcelona’. En la nota oficial que hacía público el nombramiento, el club decía que Martorell fue técnico en prevención y seguridad ciudadana en el Ajuntament de Barcelona del 1989 al 1994, dato acompañado de una larga lista de cargos en este ámbito. El currículum, sin embargo, escondía que Martorell también era, entonces, regidor de Seguridad Ciudadana en Sant Cugat del Vallès. El alcalde de la localidad, la más importante de Catalunya gobernada por CIU, es Lluís Recoder, uno de los hombres que han ganado peso dentro de Convergencia en los últimos años. Recoder es íntimo amigo de Laporta. Habían estudiado juntos derecho y, después, abrieron juntos su primer despacho profesional. Además, su esposa, Anna Maria Lloveras, es socia de Laporta en Hakerson Internacional, la misma empresa que compró casi 3 hectáreas de terrenos en l’Hospitalet de Llobregat, a Can Trabal, que están a punto de ser requalificados en una operación muy criticada tanto desde el punto de vista político como ciudadan”.
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