Según escribe Juancho Dumall, director adjunto de ‘El Periódico’, en la contraportada correspondiente a este jueves, “el diputado Joan Laporta puede apuntarse un récord de velocidad en su incipiente carrera política: sólo ha tardado 77 días en dinamitar la coalición que le llevó al Parlament, Solidaritat Catalana per la Independència (SI), en las elecciones del 28 de noviembre del pasado año. Son los 77 días que van desde la constitución de la Cámara, el 16 de diciembre, y el anuncio, el 3 de marzo, de que negociaba con ERC la presencia de su micropartido en las municipales de mayo. Pero, además de esa plusmarca, el ex presidente del Barça tiene el dudoso honor de haber inventado un nuevo concepto en las turbias prácticas del parlamentarismo: el transfuguismo de baja intensidad. Así cabe denominar la operación del diputado Laporta consistente en no dejar el escaño (de SI) pese a haber ido por libre en su estrategia de pactos con ERC, adversario directo de SI en el campo del independentismo. No se va al grupo mixto (en realidad, ya pertenece a éste), ni se borra de la coalición con la que obtuvo el acta, ni se pasa a las filas de Esquerra. Queda, en fin, en un limbo en el que a nadie obedece y que tiene, además, la ventaja de que toda su estrategia puede limitarse a promocionarse a sí mismo. Todo un hallazgo. El diputado Joan Laporta merece todo el respeto de un parlamentario elegido por los ciudadanos, pero no se hace digno de tal cuando parece olvidar que concurrió a las elecciones para defender en el Parlament los postulados de la formación cuya lista encabezaba y no para emprender de forma oportunista una incierta carrera personal bajo un respetable paraguas ideológico. El episodio del diputado Laporta pone de manifiesto otra vez la capacidad de autodestrucción de las formaciones independentistas catalanas, de la que no se ha salvado ERC en muchos capítulos de su larga historia. Y evidencia también que en una democracia mediática puede prosperar una cara famosa que luego acomoda a sus intereses lo que en su día decidieron los votantes, 72.693 en el caso de la lista encabezada en Barcelona por el diputado Joan Laporta”. La actuación de Laporta, en la que parecen primar intereses personales -algo de lo que ya se le acusó durante su etapa al frente del FC Barcelona- se produce justo cuando habría empezado a contactar con alguna de las personas entonces afines a las que conoció durante su mandato azulgrana, pidiéndoles ahora que movilizaran a sus allegados y a los colectivos sobre los que tuvieran ascendencia para conseguir apoyo para su singladura política. Otro presunto intento calificable de desesperado para salvar esa carrera política y una posible prueba de que no cuenta, en realidad, con el apoyo esperado para su propuesta de SI. Dicho de otro modo necesita y exige que algunas personas le devuelvan los favores que les hizo desde la presidencia del FC Barcelona, lo que sigue siendo su mayor y seguramente único patrimonio político y mediático.
Viernes 11 Marzo 2011 09:47
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